Nada permanece, todo cambia

… y tú también eres cambio.

Dedicado a nuestra compañera Belén Laguna.

Un día alguien me dijo:

“Mira amigo, agradezco tu oferta y me seduce mucho tu proyecto, pero yo tengo que seguir volando. Ya un día me di cuenta que estar atrapada en un camino profesional podía conducirme a la complacencia, a la adaptación, pero también al abismo.

Tuve que cambiar cuando una crisis decidió dirigirme a la tercera opción y, sin clientes propios, sin contratos y sin expectativas de resurgimiento, empecé a explorar qué es lo que de verdad había fuera de lo que conocía y podía ser interesante.

Ahí aparecieron redes inmensas de oportunidades detrás de algo tan cercano como el ratón de mi ordenador e internet. Vi cómo el mundo giraba en torno al compromiso, la paciencia y la perseverancia para encontrar oportunidades reales y, sin desfallecer, comprobé que el mercado me daba nuevas oportunidades de ser feliz, de crecer, de seguir aprendiendo y de construir mi propio negocio sumando todo lo que traía, más lo nuevo que encontré.

Amigo, tengo que seguir volando y te puedo acompañar en tu viaje, cuenta conmigo para tu proyecto sin atraparme y te voy a dar mucho más de lo que esperas con esta propuesta que me haces, ya verás.

Ahora bien, vuela tú también conmigo. Cambia la maleta de tus destrezas, saca las que tienes en mejor estado y mételas en esta otra maleta, más cómoda, más ligera pero también más grande, para que te quepan otras que vas a encontrar en el camino. Amigo, vuela conmigo.”

La protagonista de esta historia es Belén Laguna. Belén, psicóloga, consultora y formadora, donde va con sus talleres de habilidades, sale invitando a volar, invitando a atrapar esas nuevas competencias que quien las coge acaba teniendo unas oportunidades impensables en su vida anterior.

Igual ahora vivimos en un momento de cambio, pero esta frase es aplicable a cualquier momento de nuestra historia. “Nada permanece, todo cambia y tú también eres cambio”.

Por ello y por lo que hace en nosotros y con nosotros, queremos que sigas a Belén, que te la encuentres en nuestros programas y dejes que algo de ella que siempre es bueno para ti, se te contagie y cojas el vuelo que ella te invite, con tus nuevas habilidades, nuevas destrezas, nuevas competencias, conservando lo mejor que ya traes, que, seguro, es mucho.

 

Artículo de:
Valentín Escribano (CEO Factor H)

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